Laso y Zidane ¡¡Qué fácil (o difícil) es entrenar al Real Madrid!!

La historia del Real Madrid, en fútbol y baloncesto, está ligado a grandes entrenadores, pero va a haber dos que dejarán bien alto el listón, son Pablo Laso y Zinedine Zidane, los cuales no sabemos si serán los mejores del mundo, pero sí que son los idóneos.

Le preguntaban a Pablo Laso hace un par de semanas si agradecía que ya se hubieran calmado las aguas tras lo acaecido en la Copa del Rey y el entrenador vitoriano comentaba que en el Madrid siempre hay ruido, inclusive se animaba a soltar una cuestión retórica “¿Cuándo no lo hay? Si acaso, cuando no hay partidos y tampoco”.

Ser entrenador del Madrid es un cargo nada fácil de llevar, ya no por la inmensa exposición mediática a la que estás sometido diariamente, tampoco por manejar un vestuario lleno de egos, cada uno con el suyo (inclusive los de tus propios ayudantes, sabedor de que cualquiera de ellos podría estar de primero en otro equipo)  y en el que tienes que lograr, con tus ideas, tus conocimientos y tu forma de transmitir tus pensamientos, que todos de los que estamos hablando, tienen que dejar ese ego (enorme en muchos casos) para ponerlo en servicio del bien común, es decir, deben sacrificarse ya sea en minutos, en posición, en rol, para conseguir la máxima que preside el Real Madrid: Ganar títulos y celebrarlos con su afición.

A Zinedine Zidane y a Pablo Laso se les ha acusado de lo mismo en muchas ocasiones, sobre todo de falta de conocimientos técnico-tácticos para estar en la élite y, con esa típica frase que tanto gusta a los haters de: “vaya baño les ha dado el entrenador rival”, “si es que no tienen nivel para jugar esta competición”, inclusive el típico “vaya flor que tiene, ha ganado de pura suerte”.

La verdad solo tiene un camino y ninguno de nosotros sabemos si Zidane sabe más que Ancelotti o Laso más que Obradovic, por poner dos ejemplos de entrenadores contrastados, lo que sí sabemos es que el Madrid está en perfectas manos si ellos son los que dirigen el barco blanco, no necesitamos buscar ninguna sapiencia futbolística ni baloncestística, nos vale y sobra con que sean capaces de transmitir sus ideas para conseguir el fin común (ganar), tampoco queremos un sargento con mano de hierro que tenga a los jugadores en un campo de concentración, sabemos que son capaces de aplicar el rigor disciplinario en su máximo nivel, como tender una mano amiga si hace falta, y lo que sí queremos es alguien que demuestre cercanía con la afición, que parezca esa persona con el que puedes tomar un par de cañas en cualquier bar, que no rehúya el contacto con el aficionado y, sobre todas las cosas, que sienta el madridismo dentro de su ser, eso es lo principal para ganarse a la dura y exigente afición madridista.

No sabemos si Zidane repetirá los éxitos de la primera etapa, tampoco si Laso será capaz de tener otro ciclo tan absolutamente desequilibrante como el mostrado en estas ocho temporadas, pero pase lo que pase cuando ellos se vayan (definitivamente) del club blanco, es que nos iremos con el pensamiento de que el Real Madrid tuvo los mejores entrenadores y los más idóneos para darnos tantas alegrías.

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