Historias 

Len Bias y la historia de lo que pudo ser

La historia de la NBA la escriben las grandes estrellas que han jugado esa liga, nombres que evocan imágenes de enormes jugadores capaces de realizar proezas casi inhumanas. Pero hay otras historias en la liga, con menos glamour y nada de brillo, leyendas negras que ha forjado de igual forma el misticismo que rodea a la NBA. Una de esas historias es la que nos ocupa, la del posiblemente mejor jugador que jamás pisó una cancha universitaria, la historia de lo que pudo ser, la historia de Leonard Kevin Bias, Len Bias para el baloncesto.

Corría el año 1986 y los Boston Celtics habían ganado el anillo y su mayor estrella, Larry Bird, se había coronado como MVP de aquellas de finales ante los Rockets de Olajuwon y Ralph Sampson.

Red Auerbach, que por entonces ya había cedido el banquillo a KC Jones a cambio de la presidencia de los verdes, veía como esos Celtics ganadores tocaban a su fin. Sus jugadores más importantes entrados ya en la treintena y muy castigados por las lesiones hacían que el recorrido que le quedaba a aquel equipo de leyenda fuera corto.

Se fijó entonces Auerbach en un chaval que jugaba en la Universidad de Maryland, un portento físico de 2.03m y 95 kilos, un alero que podía ubicarse de ala-pivot, ágil como una pantera, poseedor de un tiro en suspensión letal y capaz de machacar el aro por encima de cualquier rival, en definitiva, un prodigio físico y técnico como pocas veces se había visto, un talento llamado Leonard “Len” Bias.

Bias lo tenía todo preparado para dar el salto a la NBA en el ’85, pero decidió permanecer un año más en Maryland tras una coversación que mantuvo con Auerbach durante un campus que los Celtics organizaban. El viejo zorro celtic logró retrasar su ingreso en la mejor liga del mundo dejando a Knicks y Warriors sin su elección, pues ambas franquicias ya habían declarado que irían a por Bias si se declaraba elegible ese año.

El impacto de Len en la liga universitaria era tal, que sólo hubo otro jugador que en su tiempo le discutía la hegemonía en las cachas de la NCAA, un tal Michael Jordan que jugaba para los Tar Heels de North Carolina, del que se dice, decidió presentarse al Draft del ’84, dos años antes de acabar su periplo universitario para no coincidir con Bias.

Cuando llegó el Draft de 1986, ya los Celtics se habían hecho con el pick 2 que correspondía a Seattle supersonics, ya que años atrás lo habían conseguido enviando a Gerald Henderson y una cantidad de dinero a cambio de dicha elección. Con el draft acabado, Bias había sido elegido por Celtics en la posición 2 sólo por detrás de Brad Daugherty, elegido por los Cleveland Cavaliers. Todos los especialistas auguraban que con Bias, Celtics volvía a ser el gran favorito, sangre nueva para un equipo viejo, talento a raudales y un apoyo increíble para Bird y compañía, que a su vez deberían proteger y aconsejar a Len, todo para convertirle en el futuro líder de unos nuevos y diferentes Celtics, pero igual de ganadores. Para Auerbach, Bias le aseguraba un futuro triunfante, otra piedra angular sobre la que volver a edificar una franquicia ganadora, otra dinastía, ¿por qué no?, ya lo había hecho antes con Russell y luego con Bird, jugadores a los que Len Bias no tenía nada que envidiar.

Pero nada más acabar ese draft de 1986, se empezó a fraguar una de las historias más tristes que la gran liga americana recuerda. Apenas un día después de dicha noche, Bias decidió conducir hasta el Campus de la Universidad de Maryland, necesitaba soltar adrenalina, necesitaba disfrutar de su nueva vida y fardar de quien era y en lo que se iba a convertir. Pasaba de ser un chaval de 22 años y clase media en Landover (Maryland) a ganar no menos de 700.000 dólares de sueldo garantizado con Celtics y firmar un contrato con Reebok de casi 2 millones que le convertirían en la cara de la marca, su mayor apuesta y de nuevo, rival directo de un conocido enemigo, pues otra vez era Michael Jordan quien ya convertido en superestrella de Nike copaba las listas de ventas en zapatillas deportivas.

Bias ya reunido con sus amigos decidió ir a una fiesta, allí comenzaron a consumir cocaína y alcohol en grandes cantidades, dando paso a una noche de excesos donde nadie era capaz de poner freno a lo que allí sucedía.

En la madrugada del 19 de Junio de 1986, Len Bias entraba por urgencias en el Leland Memorial Hospital de Maryland, su estado grave, muy grave. La ingesta de altas dosis de cocaína de gran pureza y alcohol le habían provocado convulsiones y no menos de tres ataques durante el trayecto en ambulancia hasta el hospital. Entró al quirófano en parada cardiaca habiendo perdido toda la adrenalina del cuerpo, si sobrevivía y en el mejor de los casos, habría sufrido graves secuelas cerebrales. Pero Len no pudo ganar ese partido y a las 8.55 horas de ese 19 de Junio de 1986, el talento de Maryland, el mayor anotador en la historia de su Universidad, la esperanza de futuro Celtic, fallecía.

Foto: ESPN

Si el impacto de Bias en el baloncesto fue enorme, el de su muerte no lo fue menos, pues logró que el entonces presidente Ronald Reagan promulgara una ley antidroga sin precedentes, endureciendo las penas por posesión y consumo.

Más de 11.000 personas acudieron a su funeral, lo que daba a entender la importancia que Bias tuvo en vida, como esa fuerza de la naturaleza en la cancha era capaz de generar tanta expectación incluso en su adiós a este mundo. Bias dejó atrás una familia destrozada y una franquicia, la de los Celtics, tan tocada a nivel anímico que tardó nada menos que 22 años en volver a conquistar otro anillo.

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