Lo que no cuentan de la Final Four: día 2

El día ha amanecido lluvioso en Vitoria y así la ciudad no lucía tan espectacular como ayer. Pero como dice refrán “al mal tiempo, buena cara”. Así que hemos podido disfrutar de otro maravilloso día de baloncesto. Ese “gusanillo” que siento desde ayer va avanzando por mi cuerpo lento pero calando y sigue acumulando flashes en mi memoria. Así que dejarme compartirlos con vosotros.

Por la mañana he visitado la FANZONE y he disfrutado de una hora y media maravillosa gracias al programa ONE TEAM de la Euroleague. Una experiencia inmejorable que me vuelve a reafirmar en la idea de lo maravilloso que es el baloncesto, no solo como deporte, si no como caja de resonancia de valores. Unos cuantos chicos y chicas con diferentes capacidades jugando con leyendas baloncestísticas de la Euroleague.

Mis flashes: El baile de Joe Arlauckas con una chiquita. La cara de felicidad de cada uno de las chicas y chicos en la cancha y de sus padres en las gradas. La sonrisa que me ha ofrecida una de ellas cuando le he guiñado un ojo. Lo querido que es el «Chapu» Nocioni.

Y me he dado una vuelta por el pabellón Mendizorroza, donde se disputa la Euroleague Basketball Adidas Next Generation Tournament, y donde el Real Madrid junior ha jugado y vencido su segundo partido. Más flashes: el coqueto pabellón con sus asientos de madera. La presencia de veteranos como Luyk, Emiliano o Paniagua apoyando a los peques. La enorme fortaleza de los juniors madridistas y la rapidez de su juego.

Por la tarde tocaba el Buesa. Tocaba la competición. Y más flashes: La locura turca. Es increíble como vive el baloncesto la afición del Fenerbahce, incansables, llevando al límite sus emociones… pero capaces de despedir a su equipo con una ovación estruendosa a pesar de la derrota. La afición del Baskonia, con las camisetas puestas y animando a su equipo como si estuviera jugando. La puesta en escena en la presentación de los partidos: espectacular y brillante (sobre todo el primero), la forma de vivir el partido de Itoudis, cuatro metros dentro de la pista. El estado de “dulce” de un par de jugadores como Micic y, sobre todo, Larkin.

Lo bonito que es el baloncesto, con la victoria en la primera semifinal de Efes que no partía como favorito, y la lucha encarnizada de dos colosos como CSKA y Real Madrid con distintas alternativas pero siempre dando la cara hasta el final. Y las lágrimas contenidas de Llull, que eran las lágrimas de todos los madridistas…

El día amanecía llovioso, como un mal presagio… pero no seré yo quien critique a Llull por un mal día o a este equipo que ha hecho y sigue haciendo historia en el Real Madrid por esta derrota. En noches como esta prefiero agradecerles todo lo que nos están dando y contener las lágrimas con ellos.

Y, desde luego, me gustaría cruzarme de nuevo con esa chiquita que esta mañana me sonreía en la FANZONE para que, esta vez, fuera ella quien me guiñara el ojo. Cómo me gusta el baloncesto y cuanto el Real Madrid.

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