Un mal ejemplo de deportividad

¿Recuerdan ustedes a Francia en la final del Eurobasket femenino de este año? Les puedo asegurar que estaban más que fastidiadas con la derrota sufrida ante España, sin embargo, ellas dieron un ejemplo de deportividad absoluta recogiendo su medalla de plata y sonriendo, en la medida de sus posibilidades, ante un éxito como es ser subcampeonas de Europa.

Ayer España Sub-21 de fútbol dio un ejemplo de pésima deportividad con esa imagen de quitarse la medalla de plata por haber perdido la final ante Alemania, algo por lo que muchos dejarían parte de su vida por estar recogiendo ese premio.

Quizás la culpa sea de nosotros mismos de subir demasiado pronto a los altares a chavales de 20 años que se sienten los amos del mundo y que se enfadan cuando no consiguen su objetivo, pero algo que se debe aprender, en el deporte y en la vida, es a saber perder, algo que no supieron hacer ayer los chavales de España.