Meritoria victoria del Real Madrid ante Alba en un extrañísimo partido

El Real Madrid cerró su segundo partido de Euroliga con una victoria de mérito ante el Alba Berlín por 97-103.

Si alguna vez tuviéramos que poner un ejemplo de lo que es un partido de expediente X, sin duda sería este Alba Berlín – Real Madrid porque, ya me dirán ustedes si meter un parcial de 25-41 en un cuarto, para acabar recibiendo otro de 35-9 e irte perdiendo al descanso por 10 puntos no es para ello.

Pues eso fue lo que sucedió en este partido, un verdadero aluvión de juego con Campazzo repartiendo asistencias, Carroll anotando todo lo que había fallado en partidos anteriores y Randolph anotando de forma compulsiva, nos daban buenas nuevas de lo que podía ser el partido, pero luego, de repente y como por arte de magia, nos volvimos a encontrar en otra realidad donde había jugadores que se chocaban entre sí al hacer un bloqueo, donde la dirección de juego de la mano de Laprovittola brillaba por su ausencia, que Llull fallaba tiros de forma incomprensible, que Deck parecía un convidado de piedra y finalmente, Mickey era incapaz de continuar la buena labor iniciada por Tavares.

Ante esto, no nos quedaba más que esperar lo que podríamos encontrarnos en la segunda parte y, ahí sí, casi pudimos ver un partido más «normal» en que Alba Berlín, con la fiel filosofía de su entrenador Aíto, llevaba el baloncesto a unos límites de defensa rozando el delito y en que los ataques se sucedían a una velocidad vertiginosa. No obstante, para suerte del Madrid, los otrora mencionados Randolp y Carroll siguieron manteniendo su estela anotadora y el Madrid recuperó el mando en el marcador que ya no abandonó hasta el final del partido.

Es evidente que tenemos que hacer una mención especial a Facundo Campazzo, repartir 19 asistencias no está al alcance de cualquier ser humano y el único que lo había logrado fue Jovic con Estrella Roja allá por 2015 y ahora el argentino puede chulearse de superar a Calathes con las 18 que logró en 2019.

Independientemente de la victoria, es cierto que el Madrid tuvo mejores sensaciones y recuperó algunos hombres para la causa como Jaycee Carroll mientras que Sergio Llull, tan en moda su nombre en redes sociales, jugó un horripilante segundo cuarto que luego enmendó algo más en la continuación cuando dirigió con más templanza al equipo e hizo menos tiros y con más acierto, aún así, sigue estando lejos de su nivel ofensivo (no así del defensivo).

En resumidas cuentas, un triunfo cimentado sobre los hombros de cuatro hombres: Campazzo con su visión de juego, Carroll y Randolph con su acierto y Tavares con su intimidación y presencia, a ellos se unieron otros nombres en momentos determinados que fueron suficientes para ver un poco más cerca el objetivo primordial de quedar entre los cuatro primeros de la competición.

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