Moncho Fernández sobre Yusta: “Su sangre fría será la culpable de su éxito”

Tras confirmarse el fichaje de Santiago Yusta por el Real Madrid, nos pusimos manos a la obra para hablar con Moncho Fernández, entrenador suyo en estos dos años en Obradoiro, porque nadie mejor que él para valorar el trabajo realizado por el madrileño.

Antes de nada, nuestra principal reseña tiene que ser  para agradecer  la amabilidad y disponibilidad mostrada por Moncho Fernández y en segundo lugar, alabar la gestión veloz por el departamento de prensa del club gallego encabezado por Andrea Abal que nos puso en contacto de forma inmediata.

En estos dos años, Santiago Yusta ha mantenido medias parecidas para terminar jugando unos 14 minutos en los que ha anotado casi seis puntos y cogido dos rebotes con una valoración media de 5.4, sin embargo, y lo más importante, es que estamos hablando de un jugador que lleva solo dos años como senior y que, aún así, ha tenido un rol importante en el equipo gallego.

P. Si tuvieras que definir a Yusta, en esa evolución desde que lo cogiste hasta ahora, ¿Cómo lo harías?

R. Aunque Santi es un jugador aún sin hacer, también creo que todos los jugadores tienen capacidad de mejora hasta que se retiran, lo que pasa en Yusta es que, al ser tan joven para mejorar y evolucionar, a cada día que pasa es mejor jugador. Definirlo actualmente es complicado porque puede quedar obsoleto, pero lo que vemos todos es que hablamos de alguien que destaca en el 1×1, muy vertical al aro, que ha ido mejorando su tiro progresivamente y lo va a mejorar más, aparte de que físicamente es un gran jugador.

P. Como bien dices, eso lo vemos todos, pero ¿qué hay de lo que no se ve?

R. Pues destacaría de él algo que ya me dijo Laso cuando le incorporamos, es un tío muy maduro para los años que lleva en el juego, que no le tiembla la mano, que nunca se esconde a la hora de tomar decisiones, que juega como si tuviera treinta y muchos y que en ese cuerpo de 20 años, su sangre fría es de treinta y muchos, creo que eso será lo culpable de su éxito como jugador.

P. Solo hay que ver ayer como metió ese triple en el último segundo con la U20.

R. Sí, la canasta de ayer viene al pelo, porque la va a tirar siempre, pero eso no sorprende a los que le conocemos, luego la meterá o no, pero si tiene la oportunidad la va a aprovechar seguro.

En estos años ha ido mejorando en conocimiento del juego, hemos trabajado muchas situaciones, tenía tendencia con la derecha y ha trabajado mucho con mi ayudante Gonzalo Rodríguez en manejo de balón con la izquierda, en tiro, le ha echado muchas horas y es muy trabajador.

P. ¿Y su personalidad también ha cambiado?

R. No, Santi Yusta es el mismo que cuando vino del Madrid, humilde, buen tío, simpático, alguien al que, cogiéndole tan joven, le tengo cariño, sé que en ocasiones le he tenido que reñir y en otras darle afecto, pero es tan buen chaval que no me cuesta decirlo públicamente.

P. Aunque conoce ya muchos jugadores, allí se va a encontrar con dos de su etapa junior, uno es Paco Redondo como ayudante de Laso y otra Luka Doncic, su compañero y amigo, está claro que eso puede ayudar.

R. Santi vuelve a su casa, donde se ha criado, es verdad que con él hemos estado trabajando mucho, pero en el Madrid le conocen tan bien como nosotros, saben su carácter, Paco Redondo le conoce mejor que nadie, el propio Laso y luego le une su amistad con Doncic así que ir ahí solo le da cosas conocidas.

P. Finalmente, cuando un jugador tuyo viene y te dice que se va al Madrid, ¿Cómo es esa conversación entre ambos?

R. Está claro que al Real Madrid no se le puede decir que no, Santi nos dio las gracias, se despidió como lo que es, un caballero y un gran chaval, por nuestra parte le dimos las gracias por su ayuda, por su compromiso y por ayudarnos a conseguir nuestros objetivos.

Tras agradecer a Moncho Fernández sus palabras y desearle suerte en la singladura de esta nueva temporada a ver si con menos sufrimiento, Moncho nos contesta con toda la sinceridad de alguien que no esconde nada: “Me parece que el sufrimiento y Obradoiro es como nuestra esposa, vamos de la mano, nos tocará sufrir otra vez, pero bueno”.