No pienso llorar por ti, Loty

Los últimos mensajes en redes sociales de Loty no invitaban a la esperanza, nos hablaba de tratamientos experimentales y de serios problemas en su recuperación hasta el final desenlace conocido ayer, pero no, lo siento, no pienso llorar por ti, Carlota, no te lo mereces.

Mi compañera Virginia Pacheco, fotógrafa de la web, me avisa antes de la confirmación de la noticia, “me han dicho que Loty ha fallecido” y momentos después llega la noticia publicada por la Federación de Baloncesto de Madrid que confirma el fallecimiento.

En ese momento, me asaltan pensamientos a mi mente, a esas historias compartidas con las preselecciones madrileñas en las que yo estaba de entrenador ayudante y tú de fisio, a esos cortos recorridos desde las instalaciones de Canal hasta el autobús que tú cogías donde la conversación siempre versaba sobre nuestro único tema, el baloncesto.



Al conocer tu cáncer, la curación y el famoso triple. me puse en contacto contigo para publicar una historia en planetacb, siempre dispuesta, siempre sonriente, contándome que me atendías en cuanto pudieras porque ibas camino de Santander acompañada de tu inseparable compañera Paula Domínguez para una sesión de quimio, tu agradecimiento tras la publicación y, sobre todo, tu alegría por tu curación de ese puto cáncer que nos engañó a todos y que, simplemente, se había escondido.

No mereces que llore por ti, Loty, mereces que me ría recordándote, riéndote de tus sesiones de quimio, de tu espíritu emprendedor llevando tu #Ladoizquierdoladofuerte hasta el máximo nivel, de que tu historia y tu amor por el baloncesto haya traspasado barreras internacionales y que, hasta televisiones de pago se hayan interesado en su historia dando una difusión al baloncesto (femenino) que nunca hubieran tenido.

No quiero llorar aunque una lagrimilla quiera salir sobre mis mejillas pensando en tu cabello rubio y en toda tu vida por delante, cruelmente sesgada por esa enfermedad que a tantos se lleva,  pero luego miro tu última historia en Instagram y se me pasa, alguien capaz de reírse de quién le pone mal su apellido cuando está en los últimos albores de su vida merece que mi recuerdo sea el de una luchadora, alguien que nunca se rinde, de la que disfrutaba con el baloncesto, de esa que le preguntó a su médico cuando le diagnosticó su enfermedad si podía seguir jugando y de alguien que ha llevado su amor al baloncesto a límites insospechados, nadie como tú merece que se llore por ella.

Decía Bob Marley “No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta” pero tú has logrado ambas cosas, querida Loty, por eso no quiero ni debo llorar por ti.

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