No te entiendo, Chacho

Sergio Rodríguez abandona la NBA y firmará por el CSKA de Moscú. El base canario renuncia a ese sueño por el que había dejado el Real Madrid el pasado verano para recalar en uno de los aspirantes a ganar la Euroliga y, por ende, uno de los grandes rivales del conjunto blanco. Se marchará por unos 3 millones de euros, aproximadamente.

Mira que lo intento, de verdad. Le he dado vueltas y más vueltas, pero no logro entender que se le ha estado pasando por la cabeza a Sergio Rodríguez en los últimos 12 meses. Lleva un año en el que ha ido encadenando una serie de decisiones que han logrado borrar todo el cariño de buena parte del madridismo para ir sustituyéndolo por un rencor que va a ser muy difícil de borrar. Con lo que ha significado para el Real Madrid. Quién te ha visto y quién te ve.

Todo comenzó en julio de 2016. Tras un año brillante en lo individual, aunque no tanto en lo colectivo, la afición temía la desbandada que iban a encabezar él y Sergio Llull hacia una NBA con más dinero y más ganas de gastar que nunca. De hecho, estaba preparada para asumirla y animaban a sus dos mejores jugadores a probarse en la mejor liga del mundo. Pero, hete aquí, no solo nos encontramos con la declaración de amor eterno del balear, sino que encima el de San Cristóbal de la Laguna afirma con rotundidad que su deseo es seguir en la capital vistiendo de blanco. Gloria para nuestros oídos. Una gloria que duró 24 horas.

Al día siguiente se publicó el interés de la NBA por el Chacho, algo que era comprensible, pero cuán es nuestra sorpresa al descubrir que la había aceptado. ¡Y solo le llevó tres horas! ¿Qué necesidad había? La NBA es un sueño para cualquier jugador de baloncesto. Sergio Rodríguez ya probó una vez sin demasiada suerte y una espinita se quedó clavada en el corazón del canario. No nos vamos a engañar, sabíamos que tarde o temprano querría volver a demostrar que es el mejor pasador de Europa, como bien sabíamos aquí. Entonces, ¿para qué hacer esas declaraciones el día anterior? Muchos lo aceptaron de buena gana, otros no perdonaron su ‘traición’, pero, al final, la inmensa mayoría quería que fuese allí a probarse y, una vez se sintiese satisfecho, volviese a su casa. O eso queríamos creer.

Foto: acb.com

Porque esta es su casa, o eso dice él en su dichosa carta. Tras dos semanas sin dar explicaciones – a diferencia de Rudy que salió al paso de los rumores de marcha a los Sixers junto con el Chacho al día siguiente de publicarse– firmó y publicó una carta de despedida. En ella nos contaba su necesidad de ir allí, su madridismo desde pequeño y que siempre llevaría al Madrid en su corazón. Durante todo el año ha expresado su deseo de, y recalco sus palabras, “permanecer muchos años en la NBA”. Muchos no lo entendimos: su año ha sido regular tirando a malo, en Philadelphia ya no tenía hueco y tampoco llegaban ofertas interesantes. Tiene una calidad innegable, aunque quizás no encaje en el estilo de la NBA. Pero bueno, cada uno es libre de llevar por su carrera por donde quiera. Aquí le esperábamos.

Y el que espera, desespera. Porque el Chacho, el que se fue para aprovechar la que posiblemente fuese su última oportunidad de jugar en la NBA, el que no se fue por dinero, el que no iba a volver a Europa este año, regresa al viejo continente y lo hace ante el gran rival del Real Madrid en Europa ni más ni menos. Pues, yo, sinceramente, no lo entiendo. Ni me creo ya sus palabras. A Sergio Rodríguez le ha movido el dinero. Algo perfectamente normal en un deportista de élite, cuya carrera es bastante corta y debe sacar lo más que pueda. Pero no así. No como lo ha hecho. Y menos diciendo una cosa y haciendo la contraria constantemente.

Unos dicen que el Madrid siempre ha estado en contacto con el Chacho, otros que nunca se ha planteado hacerlo. Y probablemente sea cierto. Porque lleva un año negando que vaya a volver y reiterando que pensaba seguir muchos años más en Estados Unidos. ¿Para qué van a intentar la vuelta de alguien que expresamente ha dicho que no quiere volver? Y, desde luego, no tiene el dinero para competir contra las ofertas de la NBA, CSKA o Fenerbahçe. Pero tampoco ha querido volver Sergio Rodríguez. Cuántas veces se ha rebajado el sueldo un jugador para ir a un equipo o a otro porque es lo que el corazón le dicta. Y, por supuesto, tiene hueco en la plantilla. No sería la primera vez que comparten vestuario Llull (que puede jugar de escolta) y Campazzo (el cual se quiere ir a la NBA) o Doncic (que puede jugar de escolta y alero y el año que viene se marchará).

Incluso Rudy, que lleva 13 años – que se dice pronto- acudiendo con la selección, y Reyes, que podía despedirse de ella junto a Gasol y Navarro, han renunciado a acudir con España por el Real Madrid. Si se quiere hacer un sacrificio por tu club, se hace. Puede que hablar de traición sea excesivo. No tenía ningún acuerdo con el Madrid, no estaba obligado a volver al equipo de su corazón, tal y como él lo ha llamado. Quizás el problema sea nuestro por esperar que alguien que se declara tan madridista quisiese volver al Real Madrid. Quizás el problema sea Llull, que nos acostumbra a un amor por el club que en el deporte de élite no existe. Pero, sinceramente, no te entiendo, Chacho.

Foto de portada: @SergioRodriguez