Nuevo varapalo al Barça para acabar la primera vuelta

No está acostumbrado el Barça a vivir dos victorias seguidas y de nuevo volvió a aparecer el equipo apático que se ve superado por el ímpetu de un conjunto como Morabanc Andorra que salió como un torbellino y arrasó al conjunto culé que arrastró ese mal arranque durante todo el partido y solo maquilló el resultado final (102-92) ante la relajación andorrana de los últimos minutos.

 

En el arranque del partido, Sanè marcó las diferencias desde la larga distancia, consiguiendo que Morabanc Andorra se fuera en el marcador y dejara a los de Sito Alonso sin capacidad de reacción. A los pocos minutos de arrancar el partido la diferencia ya ascendía a los 11 puntos con solo cuatro minutos disputados.

El ataque de los de Peñarroya era imparable y se fueron hasta los 33 puntos en los primeros 10 minutos anotando con mucha facilidad, todo lo contrario que su rival que no acertaba en ataque y se quedaba en unos pobres 14 puntos.

La charla de Sito Alonso entre cuartos no fue muy amigable, y en cierto modo surgió efecto, con Heurtel tomando el mando en ataque y subiendo la intensidad defensiva. Poco a poco la diferencia se fue reduciendo en los mejores minutos del Barça que llegaron a ponerse a tan solo 4 puntos a pesar de llegar al descanso debajo en el marcador con un esperanzador 45-39.

Tras el descanso volvió la mala imagen del Barça Lassa y eso lo aprovechó Andorra para meter diferencias superiores a los 12 puntos, acertando de nuevo desde la larga distancia jugadores como Shurna o Sanè. El Barça, como ya sucedió en el primer periodo, era incapaz de detener los ataques locales que anotaban una jugada tras otra y ponían la máxima diferencia en el marcador (73-49) después de que Jaime Fernández anotará un triple.

Los último 10 minutos casi sobraron con un Barça que era incapaz de acercarse en el marcador a medida que los segundos transcurrían y los locales a pesar de precipitarse en ciertas acciones, tenían un colchón de puntos suficientes para poder vivir un final de partido cómodo. El Barça acabó recortando diferencias hasta el 102-92 final, demostrando que su irregularidad es su mayor defecto y dejando como siempre muchas dudas de lo que puede dar por sí este equipo.

El mal inicio ha condenado a un equipo que este año no sabe remontar partidos y que cuando se ve por detrás en el marcador depende en demasía del tiro exterior que de no entrar condena a un nuevo partido perdido.

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