El OjO Al Blanco del Fenerbahce – Real Madrid. Honor a los héroes

Sin palabras con lo hecho por el Real Madrid hoy en la cancha del Fenerbahce en lo que ha supuesto su cuarta victoria consecutiva por 77-79 cuando todo, absolutamente todo, se le había puesto en contra, de ahí que no haya otra forma de titular nuestro OjO Al Blanco con un Honor a los héroes.

Vaya presentación

Un estadio abarrotado con 13.000 personas, espectáculo de luces y una afición completamente entregada, normal que los ojos de Euroliga miren hacia Turquía, algo que deberíamos copiar cuando se hacen presentaciones de este tipo y que mete completamente al público en el partido.

Los turcos mandan

Si algo siempre quiere controlar un entrenador es el ritmo del partido, pues eso lo consiguió Obradovic desde el primer minuto, mucho más acertado en los primeros minutos en el tiro a pesar de la buena defensa madridista, pero que no impedía que los turcos, con una rotación cortísima pero de alta calidad con cambios como las entradas de Melli o Datome, se fueran mandando al primer cuarto por 17-10 y, eso sí, un canastón de Jeff  Taylor que no sabemos ni cómo pudo meter eso.

Lo que faltaba

¿Conocen la frase de que a perro flaco todo son pulgas? Pues es aplicable al Real Madrid cuando vimos la expulsión de Tavares y donde no vamos a entrar a debate, si cogemos el reglamento, ambas son susceptibles de ser pitadas así, entrar en subjetividades sobre si los jugadores oyeron o no el silbato a la primera no nos lleva a ningún lado, menos mal que Laso encontró al de siempre, Felipe Reyes y un jugador que va creciendo en el puesto de cuatro a cada partido que pasa, Jonas Maciulis dio un auténtico recital de juego de equipo posteando, abriéndose y defendiendo como un lobo, ello nos dejaba un marcador al descanso de 36-37 gracias a este triplazo de Trey Thompkins.

Mover y mover y volver a mover

¿Cómo superar tantas bajas? ¿Cómo ser competitivo y luchar hasta el final? Muy fácil, siendo un equipo en toda la extensión de la palabra, buscando la mejor opción para el tiro, haciendo una labor de concentración absoluta y, si la cosa se ponía mal, darle el balón a Luka Doncic para que él culminara la acción (muy cerca estuvo hoy del triple-doble), ver a Thompkins jugar de cinco como si llevara toda la vida, o a Carroll siendo una pesadilla es música para cualquier madridista pero que no tenga propensión al infarto con ese 61-62 a falta de diez minutos.

El momento de los héroes

Sencillamente espectacular el último cuarto, no por el juego pero sí por la tensión de ambos conjuntos, donde Vesely probó la misma medicina que llevó a Tavares al vestuario pero con mucha más dureza sobre Luka Doncic como podemos ver aquí:

Pero en esos momentos no había tiempo para el dolor ni para quejarse, bajo ningún concepto se podía perder la concentración para llevarse una victoria con tintes de heroicidad y donde absolutamente todos los jugadores del Real Madrid tuvieron protagonismo. Cierto es que Wanamaker tuvo un triple para llevarse la victoria, pero en esta ocasión, la diosa fortuna se alió con los blancos (ya era hora) y nos dejó una última jugada en que el Madrid salió de Estambul con sobrepeso en su equipaje, el monumento de cada uno de ellos con esa victoria por 77-79.

Así terminamos hoy, nuestra próxima cita nos lleva el día 31 de diciembre para un derbi capitalino entre Real Madrid y Movistar Estudiantes, pero, mientras tanto, sonrían más que nunca.