El OjO Al Blanco del Panathinaikos – Real Madrid. Quemados

No sobrevivió el Real Madrid al OAKA tras perder una renta de 14 puntos cosechada en la primera mitad y acabar en un mar de errores de todo tipo (incluido arbitrales) para terminar perdiendo por 82-80.

El quinteto imposible…de parar

Después de hablar del quinteto de lesionados, Laso nos sacó un quinteto con dos canteranos como Doncic y Yusta, el recién llegado Tavares y todos acompañados de Causeur y Campazzo, lo que podía provocar alguna duda pero que nos calló a todos la boca ante un Panathinaikos que empezó muy fuerte en ataque con Lojeski con acierto desde el triple e intentando intimidar en defensa con sus cambios defensivos constantes más los 2×1, pero que se encontró a un conjunto blanco funcionando como una auténtica unidad donde nadie se escondía, (mención especial a Santiago Yusta tanto en ataque como defendiendo a Calathes) o Edy Tavares mostrando su presencia en ambos lados de la cancha. Todo eso nos llevó a cerrar el primer cuarto con 23-28 y solo con una tara, no controlar bien su espalda para evitar alley-oops como estos.

Lo que nadie esperaba

No se puede estar hablando de que si el infierno verde, de que mira como viene el Panathinaikos o que cómo está el Madrid con tantas lesiones, si luego resulta que todos aquellos que salen a la cancha hacen que no se note ninguna diferencia entre titulares o suplentes, si en el párrafo anterior hemos dado unos nombres, en este segundo cuarto, aparte del de casi siempre, Luka Doncic desde la dirección, el conjunto de Xavi Pascual se vio incapaz de parar el tiro a media distancia de Felipe Reyes, o a Randle que, por encima del encuentro del Betis, ya va encontrando muchas sensaciones en defensa que le permiten ser importante en ataque, Rudy Fernández que sigue en estado de gracia con el tiro pero, destacando sobre todos, Trey Thompkins, el jugador americano parece recuperado de forma física (la anímica va por otro lado) y se mostró más que importante en el juego. Normal que acabemos con showtime y con un marcador rotundo de 14 puntos de ventaja, (40-54).

Sangría para todos

Si le decimos que el marcador al final del tercer cuarto era de 64-68, alguno de ustedes dirán “¡¡Hemos perdido diez puntos!!” pero no se preocupen, podía haber sido mucho peor si esos 8 primeros minutos de Panathinaikos con Gist en plan figura y Singleton en modo matón (golpe a Doncic incluido) o el acierto del ex- KC. Rivers, dio un punto de “mala leche” a los locales que endosaron un parcial que les colocó a solo un tanto en el marcador y que solo Facu Campazzo fue capaz de apaciguar mediante dos canastas en momentos decisivos, la última en cuando el tiempo se agotaba para dejarnos un marcador de 64-68.

Llegar el cara-cruz

Llegado el momento de la verdad, no había otra cosa que jugarse el partido a un cara y cruz constante, la igualdad se puso hasta el último segundo en donde Doncic pasó de héroe a villano en un momento, tras un triple espectacular a una pierna, tuvo la opción de matar el partido pero su entrada, con una falta no sancionada, permitió al equipo heleno un contraataque que culminó Pappas y que dejó el marcador con dos arriba al Panathinaikos. En el subsiguiente tiempo muerto, pelota para el Real Madrid y Thompkins tuvo el triple para ganar pero la bola no quiso entrar.

 

Así terminamos hoy, nuestra próxima cita nos lleva al viernes que viene en el choque entre Real Madrid y Estrella Roja, mientras tanto, ya saben, sigan sonriendo.