El OjO Al Blanco del Real Madrid – Fenerbahce. Hasta el último suspiro

No pudo ser, el Fenerbahce de Obradovic se llevó la victoria del Wizink Center por 83-86 gracias a su mayor aplomo en los momentos finales y que le dio un paso casi definitivo para entrar entre los cuatro primeros mientras que el Real Madrid tendrá que seguir luchando por la clasificación.

Maciulis en la mente

Era un día especial al ser el primero en el que no estaba Jonas Maciulis en el Real Madrid, de ahí que hubiera más de una vez el recuerdo a su figura con la afición gritando su nombre en algunos lances del partido. Por otro lado, el sacrificado en esta ocasión fue Radoncic quedándose fuera de convocatoria.

De la baja a la igualdad en concentración

El Fenerbahce salió con una intensidad que, quedándonos cortos, doblaba al Real Madrid y de ahí que no nos parezca normal ese marcador de 2-12 con el que se inició el encuentro, sobre todo con un James Nunnally como principal estilete en que anotó 8 puntos y su equipo defendía con una presión en toda cancha con 2×1 al base que originó muchos problemas al ataque madridista. Afortunadamente para los blancos, la entrada de Luka Doncic dio una nueva dimensión a los blancos en la dirección y velocidad del Madrid que encontró una excelente solución a su mal juego colectivo, la salida al contraataque y que les permitió empatar el encuentro a 20 puntos.

Un cuarto de Final Four

Difícil de explicar todo lo acontecido en un segundo cuarto que parecía más de Final Four que de liga regular, defensas extenuantes donde cada canasta costaba un mundo, como pueden ver en esta de Gustavo Ayón…

…acciones espectaculares con Luka Doncic demostrando que el amago del pase lo tiene ya más que controlado…

y sobre todo, muchos triples, desde todos lados y posiciones, fíjense cómo sería la cosa que Ali Muhammed pensaba que se acababa la posesión y se cascó esta mandarina digna de figurar en el top10…

El caso es que todo ello, con técnica incluida al banquillo del Fenerbahce, nos dejaba un apañado marcador de 45-40 a favor del Real Madrid con el que afrontar la segunda parte.

El martillo pilón turco

Si algo tiene Fenerbahce es que su inmensa calidad le hace volver siempre a los partidos, de poco valía que el Madrid empezara cuarto con un triple de Carroll que le daba siete de ventaja, la mano de Gigi Datome estaba presente para martillear el aro blanco sin piedad o los 1×1 de Wanamaker eran suficientes ante un Real Madrid que volvía a recuperar sensaciones con Gustavo Ayón en el poste bajo o Campazzo recuperando su nivel. Aún así, el marcador se volvía a poner para Fenerbahce con una corta pero segura ventaja de tres puntos por 65-68 y todo un cuarto por jugar.

El momento de la verdad

Y llegó lo que tenía que llegar, el partido se intensificó en defensa, cada rebote era una odisea pero el Fenerbahce seguía mandando en el marcador y Campazzo parecía el único capaz de penetrar en la red turca dando muestras de su dribling mientras que Jaycee Carroll era quién tomaba las riendas desde la larga distancia para seguir haciendo la goma con un 76-79 que a falta de 3:21 segundos seguía sin dejar las cosas por decidir. A partir de ahí, e a pesar de los intentos con zona presionante, el Fenerbahce jugó bien con los tiempos, moviendo bien el balón, aprovechando correctamente sus opciones con un Sloukas imperial y llegaba en disposición de llevarse un triunfo ante las 11.385 almas que poblaban el Wizink Center, pero el Real Madrid volvió a demostrar que hasta el bocinazo final no hay derrota y gracias a un triple increíble de Rudy se llegaba solo uno abajo con una posesión final de 6 segundos, sin embargo, los dos tiros de Sloukas y el lanzamiento final sin acierto de Doncic dejaron el marcador final de 83-86.

Así terminamos hoy, nuestra próxima cita nos lleva a jugar contra San Pablo Burgos, nuevamente en el WiZink Center, mientras tanto, ya saben, sigan sonriendo.

 

 

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