El OjO Crítico del España – Montenegro. Una apisonadora para cambiar dinámicas

Hoy España rompió todos nuestros guiones, acostumbrados como estamos a ver un comienzo al ralentí de la selección, ese 99-60 de marcador final y esa sensación de superioridad desde el minuto uno, hace que cambiemos dinámicas vistas en otros campeonatos y, sinceramente, ésta nos gusta más.

Un campeón en familia

Partiendo de la base de que somos los actuales campeones de Europa, nos resulta un poco triste ver cómo había tan poca gente en las gradas, señal de que esto de elegir tanta sede, subsede y demás zarandajas no parece lo más apropiado para una competición de este tipo, algo que no es privilegio de este España – Montenegro sino de todos los partidos (salvo el del anfitrión, evidentemente).

Un comienzo poco habitual

Y si decimos este epígrafe es porque llevamos unos cuantos campeonatos en que tenemos preparada la caja de las críticas por aquello de empezar a decir lo que nos decepciona la selección, que se la gira Ñ no ha valido para nada o cosas por el estilo. Lo cierto es que, si bien al principio Montenegro (con Radoncic titular) parecía que quería mandar en el partido, le duró el tiempo en que Pau Gasol decidió que la zona era suya y que no había forma de pararle, él fue el exponente de todo lo que vino a continuación.

Que si Chacho, que si Willy, que si cualquiera que mires

Si miramos el final del primer cuarto (26-14) con el marcador al descanso (51-29), observaremos que, prácticamente, los derroteros fueron iguales en ambos períodos de diez minutos, y es que la clave fue que, a pesar de las muchas rotaciones de Scariolo, no se notaba diferencia de nivel aunque sí de juego, así por ejemplo, Ricky defendía mucho mejor que atacaba, algo que sucedía al contrario con Chacho, tremendamente espectacular en su habitual manejo de balón o visión de juego, mientras Willy nos asombraba (a algunos no), con un juego de pies que nos recordaba a Olajuwon (no me he vuelto loco) e inclusive el denostado Navarro sabía leer perfectamente el dentro-fuera para contribuir desde el triple. En resumen, una sinfonía perfecta que dejaba el partido visto para sentencia en la primera mitad.


Dejar pasar el tiempo

No necesitábamos nada más para saber que España iba a ganar el partido, por ello estuvimos atentos a diversas situaciones que se plantearon en lo que nos quedó de encuentro, por un lado esa lesión de Abrines tras llegar tarde a puntear un triple, o la excelencia de Navarro desde 6.75 (3 de 3 para callar bocas) o la rotación continua de Scariolo con excepción de Guillem Vives que pudo entrar en los últimos siete minutos. Todo ello ante una selección de Montenegro que dio por terminado su partido desde los primeros cinco minutos del descanso y simplemente se dejó llevar esperando mejores momentos.

Así terminamos hoy pero volvemos mañana mismo, a las 16.45h del sábado nos espera República Checa para poner el 2-0.

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