Playoff de la Euroliga. Previa del Olympiacos – Zalgiris

En el Palacio de la Paz y la Amistad donde Olympiacos ejerce de local, comenzará la eliminatoria que le enfrentará a Zalgiris. Se mezclan la veteranía europea de los griegos con la sorpresa que ha supuesto la inclusión en playoff de los lituanos.

La eliminatoria de los contrastes. Por un lado Olympiacos, con amplia experiencia, curtido y experimentado, plagado de jugadores con mucho nombre en el baloncesto europeo y con la imperiosa necesidad de presentarse una temporada más en la Final Four. Por el otro Zalgiris, la ilusión hecha equipo de baloncesto, dispuestos a no pagar la novata y cuya máxima figura no está en la cancha y sí en el banquillo. Sarunas Jasikevicius ha gestionado de manera genial sus pocos recursos, logrando rehabilitar la carrera de varios jugadores que ya parecían perdidos o lanzar al star-system a sus  jóvenes valores, desapercibidos hasta ésta temporada.

De Zalgiris hay que temer la tremenda fe que tienen en todo lo que hacen. Un baloncesto coral donde todos los participantes tienen su cuota de protagonismo, donde cada uno tiene un rol definido y lo ejecuta a la perfección. Es el equipo lituano difícil de analizar porque se adaptan a cualquier baloncesto que se les proponga, aunque muestran debilidad por ese juego rápido, donde pasar y moverse les genera muchas ventajas  y en el que nadie siente remordimientos por lanzar a la mínima oportunidad. Los griegos por el contrario buscan un juego más controlado y físico, donde el contacto extremo y las defensas bordeando la ilegalidad son señas que identifican indudablemente al equipo de Sfairopoulos. Los rayados del Pireo exprimen como nadie el juego cerca de los aros, donde Milutinov se ha destapado como uno de los mejores center de la Euroliga, creciendo en facetas de su juego que parecía no iba a poder explotar.

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Pero hablar de Olympiacos es hablar de un mito que aún está en activo, Vassilis Spanoulis. El mejor jugador griego de la historia aún tira del carro, con talento y poco físico, pues los años no perdonan, aun así, dejarle espacios para que ejecute el tiro o penetre es un suicidio para cualquier rival. Su capacidad de liderazgo y esa habilidad para atraer defensas sigue intacta. Junto a la magia de Spanoulis, un grupo de nacionales que ponen todo su talento al servicio del grupo. Los Mantzaris, Papanikolaou o Papapetrou conforman la guardia personal del genio de Larissa, aunque por encima de todos ellos se ubica otro clásico, Georgios Printezis. El ala-pivot lleva una eternidad moviéndose de la misma manera y ejecutando los mismos tiros para seguir anotando hoy como lo hizo siempre, el socio perfecto, quien ejecuta cuando “Kill Bill” se toma un descanso. A partir de aquí, los Tillie, Agravanis, strelnieks, Mcclean o Roberts se ajustan para completar un roster competitivo.



En Zalgiris es difícil destacar a un jugador por esa facilidad que tiene Jasikevicius de crear protagonistas diferentes a cada partido que se le presenta, aunque quizás sea Paulus Jankunas su jugador franquicia por veteranía y capacidad de generar para su equipo cuando está en cancha. Junto a él, dos americanos que han encajado a la perfección en los sistemas del equipo lituano como son Kevin Pangos y Aaron White. Pangos es el base titular, un generador de ventajas nato que domina cualquier registro ofensivo. Pasa, tira, desequilibra con el bote y sobretodo, agita el juego a base de velocidad. White es un interior capaz de salir al perímetro y lanzar, muy ágil y provisto de un salto descomunal, domina el juego por encima del aro con suma facilidad, ambos han aportado puntos, asistencias y rebotes, culpables directos del éxito de los de Kaunas. De resto, Zalgiris cuenta con una batería de jugadores desconocidos para el gran público, pero tremendamente efectivos.

Los tiradores Milaknis y Ulanovas, el rocoso y defensivo Kavaliauskas, el prometedor combo guard Micic, el veterano Beno Udrih o los físicamente poderosos Toupane y Davis, un bloque que ha cubierto etapas de manera brillante en la Euroliga, siendo con mucha probabilidad, el equipo que mejor baloncesto practicó de cuantos compitieron en la fase regular. Olympiacos cuenta con el factor cancha, el oficio y la experiencia, pero ojo a éstos verdes de Kaunas, porque ellos representan el baloncesto, la ilusión pero sobretodo, cuentan con un genio en el banquillo llamado Sarunas Jasikevicius.