Radoncic, el canterano que se diferenció de Doncic hasta convertirse en una promesa real

La cantera del Real Madrid siempre ha estado entre las más exitosas de España y entre las grandes destacadas de Europa.

Los títulos y las plantillas sacadas de las categorías inferiores así lo dictaminan. Pero este último año ha sido un nombre el que ha monopolizado los halagos hacia la labor de Angulo en su gestión de La Fábrica de Baloncesto: el destello constante de una estrella como Luka Doncic. El esloveno es bueno, muy bueno, quizás el mejor, pero no ha sido el único producto bien cuidado que se ha formado en Valdebebas.

Compañero y amigo suyo es Dino Radoncic. 20 años recién cumplidos, poco más de 2,00 metros de altura y origen montenegrino. Ahora juega en San Pablo Burgos, primer equipo que le recibe tras el Real Madrid en la máxima categoría nacional. Él ya tiene experiencia tras su primera temporada en el equipo merengue. De hecho es el único en la ciudad castellanoleonesa que sabe lo que es ganar una Euroliga. Y eso dice mucho de él.




Sin embargo, el camino de Radoncic no ha sido nada fácil y sigue sin serlo. En ocasiones, a pesar de no contar con minutos, ha sido protagonista por sus respuestas en redes sociales a todos aquellos que le criticaban. “18 años”, contestaba él. “19 años”, ha seguido replicando. Y ahora podrá continuar con el “20 años” siempre y cuando intenten ridiculizarle por su falta de protagonismo.

Radoncic sabe lo que es ser líder y también lo que significa saltar desde el banquillo, conformar la conocida como segunda unidad. Reinó en el Júnior merengue antes de su ascenso fijo al primer equipo y conoció de primera mano lo que es quedarse sin pisar la pista durante decenas de encuentros. No había problema, porque un solo grito de Laso significaba dar el 100%. “Partidazo de Radoncic”, ha llegado a apuntar en determinadas ocasiones el vitoriano.

Para conocer las adversidades superadas solo hay que retroceder al 2013. Llegaba al Barcelona procedente de un club serbio. Pero por unas razones u otras acabó por dar un giro de 180 grados una temporada más tarde: era el fichaje estrella de la cantera del Real Madrid. Una temporada en el Cadete con su posterior ascenso al Júnior y EBA le serviría para debutar en ACB y Euroliga en la 2015/2016. Año y medio de blanco suficientes para convencer a Pablo Laso y para confirmar que Javier Juárez tenía razón.



Su nombre resonaba. Ya se tenía claro que podía llegar muy lejos. Pero la coincidencia en el tiempo con Doncic le pudo provocar un serio problema. Las comparaciones ya llegaban a los medios de comunicación generalistas. Radoncic era el nuevo Doncic y, si no lograba sus mismos hitos, sería un fracaso.

Caso omiso hizo. Radoncic supo cumplir los tiempos terminando en el Mejor Quinteto del ANG o un MVP en la final del Campeonato de España.
Capaz de jugar de alero y de ala-pívot, de rebotear, de anotar y hasta de subir la bola, siempre ha ganado un título como mínimo por temporada desde que viste de blanco. Seguramente esta sea su primera temporada después de cuatro años en las que no consiga levantar un trofeo, al menos físico, porque jugar en ACB y con su selección ya lo es para él.

Y lo está haciendo en Burgos. Sonó para UCAM Murcia tras la salida de Juárez y en plena temporada él mismo ha tenido que salir a desmentir rumores sobre su marcha del conjunto azulón. Un nuevo muro en su camino, una nueva oportunidad para forjar su propia personalidad.

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