Randolph y los síntomas de su mejor versión

Tras superar la lesión que le tuvo un tiempo parado, parece que Anthony Randolph empieza a parecerse al jugador que fue de vital importancia la pasada temporada para su equipo. Sin ser todavía muy determinante, hay situaciones que recuerdan al mejor Randolph.

A mediados de noviembre se conocía una lesión de estrés en la base del tercer metatarsiano del pie derecho de Anthony Randolph, tal y como rezaba el comunicado del club, previéndose que su vuelta a las pistas no se demoraría demasiado en el tiempo. El problema de este tipo de lesiones es que no está del todo claro cuando el jugador puede estar en perfectas condiciones para jugar con normalidad y lo que parecían algunas semanas terminó en más de dos meses.

La vuelta de Randolph se situó a finales del mes de enero, poco antes de la Copa. Pocas opciones había que el jugador con pasaporte esloveno disputara un gran torneo y así fue. Por su estilo de juego, él necesita estar al 100% físicamente para ser el ala-pívot determinante que conocimos en Lokomotiv, en su primer año en el Madrid y en el Eurobasket con Eslovenia.

En un equipo con las necesidades competitivas como el Real Madrid no es fácil esperar a que un jugador termine de coger la forma disputando minutos, puesto que con el alto nivel de la Liga Endesa y la Euroliga lo mejor para el equipo es que jueguen los jugadores que están a pleno rendimiento físico. No se suele esperar, pero este caso es distinto. A Anthony Randolph había que esperarlo, darle minutos, muchos de ellos importantes, para que él se recuperara porque en Europa hay muy pocos jugadores distintos, capaces de ganar partidos ellos solos, pero Randolph es uno de ellos.



Han ido pasando las semanas y el estadounidense ha ido sintiéndose cada vez más cómodo sobre la pista y ganando importancia en el equipo. Cierto es que todavía no está del todo acertado desde el tiro de larga distancia, pero los síntomas son positivos, el Randolph que conocemos está terminando de volver.

Su juego algo anárquico tanto en defensa como en ataque es una característica suya, lo es cuando está bien y cuando está mal, Laso y sus compañeros lo saben, lo asumen y lo aprovechan. Estamos viendo como, al igual que hacía el año pasado, tras rebote defensivo suyo, él mismo se encarga de subir el balón a cancha contraria, botando como si fuera un base con total confianza.

En defensa ha vuelto a sembrar el pánico cada vez que se encuentra en la zona, taponando, metiendo “manotazos” e imponiéndose por físico. En ataque tira casi todo lo que toca, nos gustará más o menos, pero ese es el Randolph que fichó el Madrid y que fue clave para conquistar la Copa en 2017. No le importa fallar 5 tiros seguidos, él va a seguir tirando como si los estuviera metiendo, con descaro, valentía y, por supuesto, muchísima calidad.

Por último, algo que muchos critican de este jugador pero que a mí, personalmente, me encanta. Randolph vuelve a caer mal a los rivales y a los árbitros. Pelea, se encara y discute. Anthony Randolph en estado puro. Recordemos como en los cuartos de final del pasado Eurobasket ante Letonia terminó sacando de quicio a Kristaps Porzingis, provocando así su expulsión pero también la de la estrella letona, cerrando el partido en aquel instante.

Hace unos días, tras la derrota en Euroliga contra Valencia, se fue a por el trio arbitral para recriminarle alguna de sus decisiones, un gesto feo que le costó una multa de 2.500 euros de la Euroliga. Seguramente no es algo que deba hacer, pero es la demostración de que Anthony Randolph está absolutamente implicado con su equipo y que va a pelear por liderar al Real Madrid en la conquista de los dos títulos que restan. Y una cosa está clara, ganar con Randolph es más fácil.