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Ricky Rubio, ejemplo de esfuerzo individual tras trabajo colectivo

El entrenamiento de la selección española termina con una imagen típica de cualquier equipo que se precie, todos juntos, hermanados y dando un grito de ánimo, ese es el punto y final de esa jornada colectiva pero para Ricky Rubio es otra cosa, es el comienzo de una nueva sesión de esfuerzo y trabajo.

Normalmente ningún jugador da por finalizado su entreno en esos momentos, casi todos los jugadores de la selección se dedican a trabajar de forma individual, casi siempre tiro, pero nosotros hemos decidido fijarnos en Ricky Rubio, no tenemos claro el por qué, quizás porque le vemos con un ayudante de la selección aprovechando pantallas de sus propios compañeros que van trabajando por libre para hacer un simulacro de tiro tras bloqueo, así sigue un rato, cada vez más largo, tanto, que el resto de los integrantes de España ya han cogido el camino de los vestuarios.

Ricky Rubio se dedica a lanzar de todas las maneras posibles, siempre de larga y media distancia, desde el triple, con paso atrás, pasándose el balón por debajo de las piernas en el típico “ocho” antes de afrontar el tiro, para que tenga plena concentración, ya tiene dos ayudantes y dos voluntarias que, con su cara de niñas, miran como uno de sus ídolos tiene la vista clavada en el aro, sin nada que le pueda desconcentrar, ni siquiera el ruido de la inminente rueda de prensa que va a haber cerca de donde se encuentra con Joan Sastre y Juancho Hernangómez de protagonistas.

Su tiro encuentra la red muchas veces, más de las que se puedan imaginar, hemos visto rachas increíbles de lanzamiento, también ha habido sus fallos y no hemos podido evitar ese pensamiento que algunas veces nos aflora de “de verdad decimos que Rubio tiene bajo acierto en el tiro”.

Nosotros hemos continuado hasta el final de su entrenamiento, inclusive hemos hecho este pequeño vídeo que no muestra, ni mucho menos, la ingente cantidad de tiros efectuados, finalmente termina saludando a los dos ayudantes de la selección que le han pasado balones, que le han corregido posiciones, que le han indicado cómo mejorar su lanzamiento a lo que Ricky, toda una estrella NBA, atendía con la misma cara de concentración que un cadete ante su entrenador, señal de mutuo respeto que debe existir entre jugador y entrenador sin importar en qué sitio estén cada uno.

Es solo una muestra más de que el trabajo, juegues donde juegues, no termina nunca y siempre hay espacio para la mejora.

Ah, ¿Saben quién vino después de Ricky Rubio a hacer una sesión de técnica individual hasta irse a comer? Pau Gasol.

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