Rudy Fernández, una renovación necesaria

En el partido frente al Khimki de Moscú, Rudy Fernández consiguió la valoración más alta de toda su temporada sumando ACB y Euroliga.

Concretamente fueron 18 créditos con especial relevancia en el lanzamiento de triple con un balance de 5/6 y que dejaron atrás los 17 conseguidos ante Unicaja, también en Euroliga y lejos de su marca personal de esta temporada en ACB, los 13 que consiguió ante el FC. Barcelona y ante Baskonia en Vitoria.

¿Significa esto que abogamos por la renovación de Rudy Fernández viendo solo sus números? Ni mucho menos, si realmente estamos convencidos de que la maquinaria madridista en su parcela técnica y directiva debería estar ya a pleno funcionamiento con un jugador que en abril cumplirá los 33 años y cumpliendo su séptima temporada en el Real Madrid es mucho más por su “transformación” al jugador que es ahora con un trabajo que va más allá de los simples números.

No lo ha pasado nada bien Rudy Fernández en un lapso de sus dos últimas temporadas en el conjunto blanco, esa maltrecha espalda que tantos disgustos le ha dado y que fue llevada hasta el límite de decir “basta” con esa ingente cantidad de partidos entre Real Madrid y selección española sin ningún tipo de descanso, nos ha pasado de la noche a la mañana, de ver un jugador desequilibrante y ganador de partidos a un hombre de equipo que ha sabido adaptarse en función de su condición física y de su tremenda capacidad de lectura de juego ofensiva y defensiva, para convertirse en una pieza básica en el rol de cualquier equipo.

Esa es la principal razón a la hora de buscar una solución entre Real Madrid y Rudy Fernández para que su idilio se prolongue en el tiempo y en el que ambos tendrán que buscar ese punto de unión con objeto de que el jugador mallorquín acabe su carrera deportiva en el club blanco, que aquel entienda que su caché no pueda estar al que tiene actualmente, siendo uno de los mejores pagados de la plantilla y que los mandatarios le vean como alguien que tiene mucho que aportar todavía en el baloncesto europeo durante unas cuantas temporadas, sabedores ambos que ni veremos esos espectaculares mates ni esos golpes en el aire contra rivales mucho más fuertes y que, inclusive, es posible que en algún momento de la temporada se viera obligado a parar para no menoscabar su condición física.

Sea como fuere, no sabemos qué pasará al final de esta temporada, siempre puede haber cualquier club chino que ponga mucha más pasta que el Real Madrid y decida cambiar de aires, pero pase lo que pase, lo único cierto es que si al final ambos decidieran separar sus destinos, a Pablo Laso le será difícil encontrar a alguien con esa capacidad de lectura de las líneas de pase para robar un balón, ese alero que tiene el timing perfecto para taponar al rival con independencia de su talla o alguien que, si las cosas vienen mal dadas, puede desempeñar a la perfección la función de base gracias a su capacidad de lectura de juego y todo ello, sabiendo que, de vez en cuando, nos puede dar recitales ofensivos como el visto ante el Khimki porque la calidad, permanece siempre.

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