Sabonis y el Real Madrid, la historia que cambió una vida

La fascinante aventura de Mariano Pozo, un intrépido fotógrafo en busca de una imposible primicia.

Un inolvidable jugador de baloncesto me permitió conocer al protagonista de la siguiente historia, sí, una historia sobre Arvydas Sabonis y el Real Madrid, pero sobre todo una historia que cambió para siempre la vida de una persona. No cabe duda de que detrás de cada foto hay una historia singular, pero he de reconocer que cuando empecé a conocer los entresijos de la que nos ocupa, sabía que tenía ante mis ojos algo especial, tanto por la magnitud de la primicia que albergaban las imágenes que confirmaban el fichaje por el conjunto blanco de uno de los mejores jugadores europeos de todos los tiempos, como por aquel alucinante viaje que realizó Mariano Pozo a Kaunas para conseguirla (enviado especial del diario AS), y que lanzó su carrera profesional en el mundo del periodismo.

Cuando Mariano recibió una llamada telefónica a finales del mes de mayo de 1992 en su Málaga natal, ni por asomo podía imaginar la misión que le estaban encomendando. Al otro lado del teléfono estaba Martín Tello, encargado por entonces de la sección de baloncesto del periódico. Tello se había enterado por gente de Valladolid del fichaje de Arvydas Sabonis por el Real Madrid. Inmediatamente se lo comunicó a su subdirector que, como no podía ser de otra manera, dio luz verde para abordar la noticia en suelo lituano. La primera dificultad era encontrar a la persona apropiada para conseguir de boca del lituano la confirmación de la noticia, algo que a buen seguro no resultaría nada sencillo.

Fue entonces cuando Tello se acordó de un joven fotógrafo malagueño que llevaba algún tiempo trabajando con ellos, pero que contaba con muy buenos contactos entre los lituanos, sobre todo con Chomicius, gran amigo de Sabas. “Mira Mariano, Sabonis va a fichar por el Real Madrid. Tienes los vuelos, pero búscate la vida porque tienes que conseguir hacerle una foto con algo del Real Madrid”, fueron las palabras de Martín Tello. Dicho así parecía fácil, pero no nos engañemos, el encargo era un marrón en toda regla para Mariano: “Si lo conseguía sería la noticia del año, si no, mi mayor fracaso personal”. Había muchas más opciones de fracaso que de triunfo dado que el lituano, a pesar de ser encantador como amigo, era supuestamente muy hosco con la prensa. No obstante, el malagueño contaba a su favor con que conocía el terreno que pisaba ya que, en febrero, había viajado a Lituania con Javier Imbroda y Valdemaras Chomicius, con ocasión del fichaje del melillense por la selección lituana como parte del cuerpo técnico con vistas a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

Mariano Pozo se disponía a afrontar una arriesgada travesía en busca de una noticia en la que se jugaba su futuro profesional. Por lo tanto, quién mejor que él para que relate con todo lujo de detalles aquella odisea que le salió redonda.

Fui a Madrid y un día después salía hacia Vilnius vía Copenhague. En el aeropuerto coincidí con dos periodistas norteamericanos que irían en el mismo vuelo que yo hacia Vilnius, Jackie Krentzman y el fotógrafo Stuart Brinin. Ellos tenían como objetivo un seguimiento especial a Sharunas Marciulionis, que por aquel entonces jugaba en los Golden State Warriors. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando vimos que en aquel desvencijado avión solo viajábamos nosotros tres y la tripulación. La situación en Lituania era muy inestable, no obstante solo unos meses antes había sido invadida por la Unión Soviética y aún se recuperaban de aquel duro golpe a su independencia. Por aquel entonces solo había una combinación de entrada y salida a la semana desde España a Lituania, por lo que, si cuando yo llegase no había periodistas de otro medio español, tendría a Sabonis para mi solo durante una semana y convencerle de que me diese la primicia antes de que llegase alguien con el mismo objetivo. En el aeropuerto de Vilnius me esperaba el suegro de Valdemaras Chomicius, a quien le conocíamos como Senelis (abuelo en lituano). Él me llevaría hasta la cancha del Zalgiris de Kaunas donde estaría jugando la selección nacional de Lituania su primer partido como selección independiente ante la Universidad de Illinois.

Aquel día era fiesta nacional por este evento, Lituania volvía a tener selección propia, sus jugadores más emblemáticos no jugarían nunca más con la URSS tras los acontecimientos de enero de 1991 y se preparaban para acudir a los Juegos de Barcelona 1992. En el descanso del partido hablé con Imbroda y Chomicius que no daban crédito del objetivo de mi viaje “lo tienes muy difícil”, me dijeron los dos. Pero al mismo tiempo me comentaron que tras el partido habría una pequeña fiesta del baloncesto lituano y que podría intentarlo entonces. Y eso fue lo que hice, esperar…

Cuando acabó el partido, hubo placas, homenajes, agasajos a los jugadores… y también cerveza… Me acerqué a Sabas y le saludé, estuvimos un rato hablando hasta que me hizo la temida pregunta “¿cómo que has venido?, ¿te quedas con nosotros en la selección?”, le contesté que no, que venía para hablar con él, tras lo cual resopló y se dio la vuelta sin ganas de seguir hablando. Le dije: “Sabas, me juego mucho en este viaje, solo tienes que decirme lo que tienes pensado hacer y tan amigos”. No sirvió de nada. Imbroda se acercó y me dijo que hablaría con él a ver si le convencía para que habláramos un rato y Valdas me dio el consejo más sabio “espérate cuatro o cinco cervezas más”. Y seguí esperando… Volví al ataque con otro argumento “Sabas si no me escuchas pierdo el trabajo”, esto parece que le hizo reconsiderar su actitud “¿pero qué quieres que te diga, por quien voy a fichar?, pues por el Real Madrid”. Me quedé de piedra. Le dije que necesitaría grabarle una pequeña entrevista y hacerla alguna foto, no me atrevía ni a nombrar la palabra camiseta para no echarle atrás, pero no hizo falta “¿traes una camiseta del Real Madrid?, vamos que me la ponga”. Puedo jurar que estaba temblando, iba a conseguir la noticia del año para el periódico solo tres horas después de bajarme del avión. Me lo llevé al vestuario para que nadie me viese y allí le vestí con la camiseta y una gorra y le hice las fotos y la entrevista. Todo pasó muy rápido, pero ya había conseguido mi objetivo y aún tenía una semana por delante para disfrutar en Kaunas de los amigos, del baloncesto y de la ciudad, porque no tenía forma de salir antes.



A la vuelta me esperaba Martín Tello para llevarse mis textos manuscritos así como los carretes. Me dio un abrazo y me dijo que no sabía como lo había conseguido. Aún a día de hoy yo tampoco me lo creo. Nunca podré agradecer a Sabas lo suficiente el regalo en forma de noticia que me dio aquel mes de mayo de 1992.

El exitazo que supuso para el diario AS hacerse con la primicia del fichaje de Sabonis por el Real Madrid, obligó al club a oficializar la incorporación del jugador en cuestión de horas. Echando la mirada atrás, la hazaña de este joven periodista significó un auténtico milagro para Martín Tello: “Fuimos a jugar a la lotería y nos tocó el gordo. Además, lo hizo como si fuera el mejor reportero americano de guerra. Pedirle eso a un debutante en periodismo es como si le dicen a alguien que tiene que entrevistar a Donald Trump esta noche en la Casa Blanca y va y lo consigue”. Con esta increíble aventura, Mariano además satisfizo sus dos grandes pasiones, viajar y hacer fotografías, consiguiendo su despegue definitivo en la profesión. Martín Tello: “Yo creo que a raíz de lo de Kaunas a Mariano le picó definitivamente el tema periodístico”.

En una época en la que internet y las redes sociales se han convertido en compañeros inseparables de nuestras vidas, historias como la vivida por este fotógrafo en Kaunas nos deberían hacer reflexionar sobre la relevancia del trabajo de estos hombres y mujeres que, con sus cámaras, captan imágenes permanentes que constituyen una auténtica delicia para nosotros, los amantes del deporte. Es cierto que el desarrollo de las nuevas tecnologías ha posibilitado la recuperación de antiguas instantáneas que, en su día, únicamente podíamos disfrutar a través de revistas u otras publicaciones de las que formaban parte. Pero no es menos cierto que, si tenemos la gran fortuna de seguir contemplando hoy a Fernando Martín, Drazen Petrovic, Arvydas Sabonis…etc. a través de nuestros móviles, tablets u ordenadores, es gracias a ésta profesión, cuyas imágenes nos acercaron en su momento a nuestros ídolos y en la actualidad consiguen que continúen acompañándonos. Un gran regalo que nos debe hacer valorar y reconocer como se merece su trabajo.

Han pasado casi 26 años desde aquella fascinante historia y la carrera profesional de este inquieto malagueño no ha dejado de crecer. Además de los diversos premios, publicaciones y reconocimientos que atesora, Mariano Pozo, considerado como uno de los fotógrafos de referencia tanto en la ACB como en la Euroleague, es una de esas personas que calan muy hondo en todos aquellos que hemos tenido el placer de conocerlo, su gran calidad humana le ha llevado a involucrarse en temas solidarios, como aquel que le llevó hasta la India como voluntario en zonas deprimidas, experiencia que posteriormente reflejó en uno de los cuatro libros que ha publicado hasta la fecha, “India, una mirada interior” y cuya recaudación íntegra fue destinada a diferentes acciones humanitarias en Nueva Delhi lo que le valió el reconocimiento de darle su nombre a un parque en aquellas tierras. Por lo mucho que ha aportado al mundo del baloncesto y por todo lo que ha significado para tantos con las que se ha cruzado en su camino (que se lo pregunten a Oumar Diakite), mis últimas palabras no pueden ser otras que: GRACIAS MARIANO.

Fotos de Mariano Pozo publicadas en la portada del diario AS y a doble página en el interior del periódico los días 3 y 4 de Junio de 1992.

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