Si solo fuera Garuba

Cosa del destino, de la casualidad o del calendario, regresé al Palacio de los Deportes para cubrir un partido del Real Madrid el mismo día que Dino Radoncic regresaba a su casa. Y en el mismo partido en el que debutaba Usman Garuba en ACB con canasta incluida.

Un cúmulo de situaciones que hicieron del duelo ante San Pablo Burgos una cita perfecta. Compañeros, presentación de Pedro Bonofiglio, canastas y, cómo no, un nuevo triunfo. Todo para reencontrarse con el pasado.

Pero en el Real Madrid lo que prima es el presente y futuro. Lo que sucediera ayer, la semana pasada, o las últimas siete temporadas, no tiene ningún valor si pasado mañana se tropieza a lo grande. Y fiel reflejo de ello es la labor que se viene realizando en la cantera merengue durante los últimos años. Con la llegada de Florentino Pérez hubo cientos de ataques a la gestión que se estaba haciendo. Incluida la mía. Pero acertó dando los mandos a Juan Carlos Sánchez, Alberto Herreros y Alberto Angulo. El tridente de oro en los despachos que pone en práctica Pablo Laso.



La aparición de un joven de 16 años pilló por sorpresa a muchos. Titulares en los medios que daban protagonismo al canterano merengue porque, tan joven, había tenido minutos con el primer equipo del Real Madrid. Pero a los fieles seguidores del cuadro blanco no les sorprende. Es uno más de tantos. El duodécimo para ser concretos.

Garuba es el último reflejo del talento que se fragua en el filial. El mismo que consiguieron sacar a relucir Willy Hernángomez o Dani Díez. Con menos suerte Jorge Sanz y también Alberto Martín. Y tampoco olvidar a los Cate, De la Rúa o Miki Fons. Nombres conocidos para todos aquellos que vieran algo de la generación Doncic. Porque aunque el esloveno haya acaparado todos los focos, ha contado a su lado con Yusta o Radoncic. Y ha visto a otros compañeros como Dos Anjos salir cedido a Burgos.

El futuro, que es de los valientes, también será para los madridistas. Pantzar ya forma parte del primer equipo, mientras Garuba hace sus pinitos y Mario Nakic pide paso. La lista no cesa y por detrás vienen Vukcevic, Tisma o López de la Torre.

Un modelo de formación que reina en las competiciones nacionales y que se intenta copiar desde otros clubes como el Barcelona. La clave está en que ningún eslabón de la cadena falle, primordialmente el del entrenador del primer equipo. Con Laso ese seguimiento está asegurado: “Para ser un equipo fuerte necesitas ser un club fuerte”.

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