Soñamos con el todo pero no nos quedamos en la nada

Aunque quede un partido, que sobre el papel enfrenta a los dos mejores equipos de Europa tras disputarse la primera liga jugada todos contra todos, a todos los madridistas se nos quitó ayer el sueño de esta Euroliga 16/17, fue el día que soñamos con el todo pero no nos quedamos en la nada.

 

A veces no sabes cómo es la mejor forma de perder un partido, si como le sucedió al CSKA con una cómoda ventaja de 14 puntos, con ese cúmulo de buenas sensaciones que se iban diluyendo según pasaba cada minuto y con esa congoja que te va entrando cuando tu estado eufórico del principio va desapareciendo hasta convertirse en la peor de las agonías, o bien uno prefiere en las circunstancias que le sucedió ayer al Real Madrid, con ese quiero y no puedo en los que uno se pasa los 40 minutos haciéndose la idea de que ese sueño que empezó allá por el doce de octubre llega irremediablemente a su final y luego viene toda una larga noche para recordar todos los momentos vividos.

Ayer el Madrid jugó horrible, poca discusión podemos hacer a eso,  ¿culpa de Laso? Pues en su parte de responsabilidad también, evidentemente, el equipo no hizo en ningún momento su juego, no supo encontrar buenas acciones de tiro y faltó algo tan evidente que es una de las bases del baloncesto, no defendió bien y en ataque no existió un movimiento fluido de balón, si a eso le sumamos más pérdidas de las deseadas y menos intensidad defensiva del rival, poco más tenemos que buscar, ya tenemos la clave de la derrota.

De lo que Laso no es responsable de esos duelos particulares que al final resultaron básicos, como ese que nos dieron Udoh y Ayón, en que es difícil encontrar en una semifinal europea tanta superioridad de uno rival sobre otro cuando se supone que ambos están en el top5 del viejo continente, tampoco podemos responsabilizarle de que muchos otros jugadores rindieran muy por debajo de su nivel esperado, que lo sabemos solo con ver sus estadísticas cuando vemos que entre Draper, Rudy, Doncic, Ayón y Taylor sumaron nada menos que la friolera de -15 para el conjunto y que, a la postre, nos dejó esa brutal diferencia de valoración al final de 108 a 69.

Respecto al descarte, Laso confió en Draper pero no le salió bien la jugada, el croata-americano estuvo en su línea de tantos otros partidos y no fue ese referente defensivo que hemos visto a cuentagotas este año e inclusive con graves errores como pérdidas de balón casi imperdonables para un base de su experiencia, puede ser que muchos no entendiéramos que fuera Chapu Nocioni, pero eso solo lo podemos entender en el sentido de que el coach consideró que su puesto de 4 estaba más que cubierto con Randolph y Thompkins sacrificando la garra que puede dar el argentino por la calidad innata de los otros dos, aunque claro, tampoco podíamos prever que el bueno de Anthony se fastidiara en la primera parte con ese golpe sufrido con Jan Vesely y que ya le mantuvo renqueante el resto de la noche.

De que Felipe no jugara minutos, tampoco nos vamos a rasgar las vestiduras, en cualquier emparejamiento con los pívots del Fener, Reyes lo iba a tener fastidiado y el problema real es que el marcador del partido exigía algo que no tuvo el Madrid durante muchos minutos y que difícilmente podía dar el capitán blanco, alguien que cogiera responsabilidades en anotación más allá de Llull y Carroll en el juego exterior y ahí solo estuvo Hunter en el interior, un pívot que no ha venido para eso.

Finalmente, uno se queda con mal sabor de boca tras ver que treinta y cuatro partidos después, todo se va al garete por un mal encuentro, que la final la juegan los que han quedado tercero y quinto en la fase regular y que, sin lugar a dudas, el sistema de playoffs es mucho más justo para decidir quién gana esto, aunque muchos piensen que no se puede hablar de justicia en términos deportivos (sigo sin saber por qué no) pero bueno, que nos quiten lo bailado, seguiremos apostando por este formato porque la emoción que se vive cuando entras entre los cuatro mejores equipos de Europa no tiene parangón con nada, que al final estamos aquí por vivir un espectáculo de primer nivel como el que nos están dando y, qué coño, quién se queje de este equipo por quedarse fuera de la final es que tiene las miras muy cortas.

Enhorabuena a los finalistas, ahora toca mirar a la ACB y siempre con la cabeza muy alta por todo lo vivido.

ANÚNCIATE EN PLANETACB