Thompkins y Randolph, la mala suerte para unirlos en el Real Madrid

No hay manera, si bien este año la plaga de lesiones que ha sufrido el Real Madrid no ha llegado, ni por asomo, a la acaecida la temporada pasada, hay un puesto con especial virulencia y que solo nos ha permitido ver, a cuentagotas, a dos hombres básicos en el esquema de Laso: Thompkins y Randolph.

Aunque parezcan muy diferentes entre sí, las historias de Thompkins y Randolph en el Real Madrid van de la mano en muchos aspectos, ambos vinieron de la fría Rusia, TT de Nizhni Novgorod y AR de Lokomotiv Kuban, lo que les daba un plus a la hora de fichar por la casa blanca, ya que se suponía que conocían de primera mano las competiciones europeas y con un dato más que relevante, sabían de la boca del propio Laso que debían cambiar completamente su rol, pasaban de ser la única estrella del equipo a convertirse en una más dentro de un vestuario plagado de ellas.

No se puede negar que la apuesta le ha salido bien al técnico madridista, aunque para ello haya tenido que usar más de una vez su mano izquierda y mostrarse al lado de sus jugadores, aún en los peores momentos, por el lado de Trey, la enfermedad y posterior fallecimiento de su madre, que le dejó fuera del equipo durante bastante tiempo y, en el caso de Randolph, muchísimas dudas sobre su rendimiento debido a sus problemas ya conocidos de concentración y que casi le fuera del Real Madrid para esta misma temporada.

Todo aquello quedó en agua de borrajas en esta temporada, Thompkins renovó por el Madrid desestimando una oferta mucho más cuantiosa económicamente de Efes y Randolph se conjuró con Laso de que iba a ser ese jugador desequilibrante que todos esperaban y, a fe que lo consiguió con ambos, perfectamente integrados en la estructura del equipo y queridos por la plantilla completa hasta el punto de que el serio de Randolph es llamado “toñejo” por sus propios compañeros.

Sin embargo, lo que estaba llamada a ser la dupla perfecta para el Real Madrid desde la posición de cuatro, con la polivalencia perfecta en el reparto de minutos para ambos jugadores, se nos ha venido abajo con las malditas lesiones que han sufrido ambos durante esta temporada (e inclusive pretemporada) y que solo nos ha permitido, en escasos partidos, demostrar el potencial que el Real Madrid puede exhibir cuando están a pleno rendimiento.

Los dos jugadores demuestran que pueden convivir juntos, cada uno con sus características, Randolph más todoterreno y mejor defensor, junto a Thompkins, mucho más propenso a un tiro de larga distancia que obliga a quién se encargue de su defensa a abrir mucho campo y que crea, con su sola presencia, muchos más espacios para liberar a otros jugadores, cosa de la que se aprovecha, por ejemplo, el argentino Gabriel Deck y que ya comentamos en este artículo.

Tener a los dos jugadores, concentrados y sanos, le da al Madrid un potencial imbatible en la posición de cuatro, sin embargo, cuando uno de ellos falla, al coach blanco no le queda otra que tirar de ingenio y empezar a mover piezas como poner a Reyes en esa posición o dejar un único cinco en la cancha jugando con cuatro pequeños, algo que no puede negarse que es efectivo pero que no es realmente donde los blancos pueden hacer muchísimo más daño.

Ahora Randolph ha vuelto a lesionarse y no sabemos si llegará a los playoffs de Euroliga, esperemos que sea la última señal de esa “maldición” que está teniendo el puesto de cuatro (con Deck incluido) y que, cuando llegue el momento de la verdad, podamos tener a ambos jugadores en plena disponibilidad.

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