Tres detalles de la conexión entre afición y equipo en el Real Madrid

Ayer no se vivió uno de los mejores partidos del equipo blanco, el Maccabi planteó muy bien el partido y solo la falta de empuje final le impidió luchar por la victoria final, sin embargo, nosotros, más allá del encuentro, encontramos tres detalles de conexión entre afición y equipo.

No fue el día de Sergio Llull en el tiro, sobre todo en la primera parte, su 0-6 dejaba a las claras que le costaba encontrar el camino al aro, pero lo importante fue ver el cariño del público al jugador de Mahón cuando se fue al banquillo tras esa nefasta serie en los lanzamientos, con el palacio ovacionándole sin una sola recriminación a su actuación, sin duda un buen aliciente para la segunda mitad cuando se puso a jugar de escolta estando Campazzo de base y que le valió para anotar finalmente 11 puntos.



El segundo detalle nos lleva a una culminación de contraataque con Jeff Taylor, absolutamente solo hacia canasta, su afán por hacer el mate hizo que el balón le diera en la pierna, perdiera el control sobre el mismo y se perdiera por la línea de fondo, ¿creen que alguien pitó? Todo lo contrario, los aplausos de la grada se mezclaron con los de sus compañeros y los del propio Laso, por mayor abundamiento, les contaré un secreto que dijo un compañero de grada en tribuna de prensa…”anda que esto en el Bernabéu iba a pasar si un jugador falla a puerta vacía”.

El último detalle nos deja a Gustavo Ayón y su detalle con unos compatriotas suyos que, como bien dijo nuestro colaborador Jorge Martínez en un tuit: “Estuvieron durante toda la previa al partido dando vueltas por toda la grada de la pista para llamar la atención de Ayón. Se lo curraron” y al final tuvieron su premio, el mexicano fue junto al chaval para regalarle su camiseta de entrenamiento y el crío no pudo ni reprimir las lágrimas cuando lo recibió, aquí tienen el momento.

Son tres detalles, quizás insignificantes, quizás no tanto, señal que el equipo está en perfecta sintonía con su afición y que no hace falta un partido deslumbrante para que quedar rendidos ante ellos, simplemente compartir la pasión.

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