El último servicio del soldado Jonas Maciulis

El veintiuno de octubre publicamos un artículo en Planetacb donde Pablo Laso nos contaba las razones que habían llevado a dejar a Jonas Maciulis fuera de ACB en los primeros compases de la temporada y donde había algo más que un tema de cupos, su “aturullamiento”.

“Le tenemos que prohibir la entrada en Valdebebas”, esa fue una de las frases que dijo el entrenador del Real Madrid y donde consideraba que el lituano, entre el Real Madrid y la selección, estaba sobreutilizado, necesitando un descanso más mental que físico para afrontar la temporada exigente que tiene cualquier jugador del club blanco.

Sin embargo, la diosa fortuna, en forma de lesiones, le fue atribuyendo un rol muy distinto al que se esperaba, la plaga de bajas en el poste bajo con Ayón, Kuzmic y Randolph más la ausencia de Thompkins a Estados Unidos, originó que Laso le pidiera un nuevo servicio a Jonas, un soldado como el propio entrenador del Madrid le definía, él no pregunta, si se le dice que vaya, él va”.

El servicio era engorroso, le iba a tocar pelear con la más fea en los partidos, tendría que ocupar esa posición en el campo donde podría ser útil al equipo, jugar de “cuatro”, ser un ala-pívot para un jugador que no tiene ni cuerpo de alero, ni de pívot, pero que suplía esas carencias con una dureza que ya quisieran para sí las piedras berroqueñas y mostrando una intensidad que era un ejemplo para todos sus compañeros. Para él no había partidos fáciles, difíciles, amistosos u oficiales, todo lo que jugaba era dejándose todo en la cancha.

Su servicio finalizó con éxito, el Madrid fue capaz de sobrevivir con nota manteniéndose en los puestos altos de Euroliga y mandando con solvencia en ACB, solo quedó la espinita clavada de la Copa del Rey pero donde ya estaba dando los últimos coletazos de su entrega a la causa toda vez que tanto Randolph como Ayón habían vuelto al servicio a filas.

Ahora a Jonas Maciulis, solo le quedaba aguantar un papel de reservista hasta el final de la temporada, los jóvenes como Yusta y Radoncic venían apretando muy fuerte y el puesto de cuatro estaba más que cubierto con Randolph, Thompkins y Felipe Reyes, en el puesto de tres andaba por detrás de Carroll, del renacido Rudy Fernández y de Jeff Taylor, con más físico para defender a aleros más correosos, así que la decisión estaba clara por muy dolorosa que fuera, Jonas tenía que buscar un nuevo ejército al que servir si no quería, a sus 33 años, empezar a perder los trenes que tengan por venir.

El Real Madrid ha dejado la impronta de un enorme señorío no poniendo trabas a la salida de un jugador que jamás se ha quejado de su situación en el club, ni de los minutos que ha jugado, ni de la posición que ha ocupado, ni de un rol muy diferente al que ha ocupado con la selección lituana, simplemente ha sido eso, un soldado que lo mismo se dejaba los dientes en un entreno en la Copa del Rey de La Coruña y que siguió entrenando hasta que se le tuvieron que llevar a un dentista de urgencia o que era el primero en dar un consejo al jugador que estaba ocupando su puesto en el campo, su fidelidad a la causa madridista la ha llevado hasta las últimas consecuencias.

Ahora se va y solo podemos darle las gracias y tener una cosa clara, te vamos a echar mucho de menos, soldado.