Un loco llamado Pablo Laso

El doce de noviembre de 2017 se jugaba en el WiZink Center todo un Real Madrid – FC. Barcelona que acabó con derrota blanca por 80-84 en uno de los pocos buenos sabores de boca que se llevó Sito Alonso dirigiendo la nave blaugrana y donde pudimos ver la primera muestra de la locura de un técnico llamado Pablo Laso.

Edy Tavares acababa de aterrizar en el conjunto blanco (concretamente el viernes), un jugador que venía de NBA, sin ritmo competitivo, adaptado a un baloncesto completamente diferente al europeo y Laso, en uno de sus muchos ataques de locura, le hizo debutar el domingo en todo un clásico con 12.114 almas presenciando el encuentro y donde el caboverdiano, perdido en más de una ocasión, acabó con 4 puntos, un -8 en el +/- y con 3 créditos de valoración en los más de trece minutos en juego.

“Lo normal es que no le hubiera puesto a jugar, pero no es mi manera de ser o pensar, trajimos a Edy para que creciera desde ese día y aún sigue creciendo, así que consideré que necesitaba tener el impacto en el equipo, luego pierdes y lo fácil es decir ‘ha puesto a Tavares, pues que no lo hubiera puesto’, vale, lo compro, pero nosotros, como entrenadores, tenemos que tener la obligación de ir pensando hacia delante.”



El tres de febrero de 2018, los blancos visitan la difícil cancha de Morabanc Andorra y la historia se repite, Anthony Randolph llevaba de baja desde noviembre por una fractura en el pie y Laso, en una nueva locura, le hace jugar sin casi haber realizado entrenamientos, una nueva derrota y el americano-esloveno acaba el partido con dos puntos en sus seis minutos, un -9 en el +/- y un 2 de valoración.

“En Andorra perdimos, era el primer partido que jugaba Randolph y no fue su mejor partido, pero estábamos obligados a que entrara en el partido, son las situaciones que como entrenadores tenemos que ir viendo por el bien y el crecimiento del equipo y hay veces que tienes que ir sacrificando otras cosas porque no tenemos tanto tiempo para entrenar. Cuando alguien está para jugar, tenemos que usar los partidos de competición y que, sin olvidar que somos el Madrid y por tanto queremos ganar todos,  para ir metiendo a jugadores que están en proceso de recuperación y eso complicado para el entrenador.”

El dieciocho de mayo, tal día como ayer, el loco Laso lo volvió a hacer, en toda una semifinal de Euroliga, ante el equipo con mayor presupuesto de Europa y que tiene como base estrella a un ex-jugador del Madrid que estaba en su mejor momento, sacó en el quinteto a Facundo Campazzo, alguien que no jugaba desde el 25 de marzo, a secar al tinerfeño, el resultado del primer cuarto acabó con 30-20 a favor de los rusos, pero el camino se había iniciado, Chacho no dio ningún recital en sus 27 minutos de juego.

No contento con ello, Randolph, un jugador con vitola de estrella, vio toda la segunda parte en el banquillo mientras un chaval como Felipe Reyes acababa jugando más minutos que él y siendo básico en el tercer cuarto tras recibir un soberano tapón de Semen Antonov que a más de uno nos hubiera dejado deprimidos para toda la noche, supo sacar a Tavares cuando parecía completamente superado en la primera mitad y dando un plus de confianza que se le devolvió en forma de puntos e intimidación y, finalmente, qué decirles de la vuelta de Llull, alguien que parece que nunca se ha ido.

Mientras tanto, el loco Laso, seguirá felicitando a “sus chicos” como primera frase a cada rueda de prensa en que el Madrid sea el ganador (y al equipo contrario si acaba derrotado), pasando el mérito a sus jugadores por su compromiso y por sus ganas de crecer, pero muchos de nosotros sabemos la verdad, ha sido su locura y su capacidad para unir a todos sus jugadores la que ha llevado al Real Madrid a disputar una final en un año en que mucha gente no daba ni un euro por ellos.

Uno de los mejores entrenadores de la historia del Real Madrid (y punto).

 

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