Un sueño cumplido

Este verano he cumplido uno de mis sueños al realizar el Curso Superior de Entrenadores de Baloncesto y me gustaría compartir con todos vosotros mi experiencia.

Tras cuatro meses de trabajo on-line con temarios, lecturas, exámenes y participación en distintos foros, llegó la esperada “concentración” de diez días en Zaragoza. Unos días intensos, larguísimos, exigentes, repletos de baloncesto, junto con otros 186 compañeros de toda España. Clases teóricas, clases prácticas, clinics, trabajo en cancha, debates, trabajos en equipo, estudio…

El método utilizado por la Escuela Nacional de Entrenadores de la Federación Española de Baloncesto, liderado por Miguel Martín, te hace sentir el baloncesto, te exige al máximo y te demanda un esfuerzo que, sin embargo, te recompensa con el trabajo de unos profesionales que te enseñan, te animan, te hacen que ames el baloncesto, compartiendo sus experiencias para enseñarte a ser mejor entrenador.

Es todo un lujo escuchar a Porfirio Fisac enseñar a construir una plantilla. A Santi Pérez y Gustavo Aranzana explicar la táctica de la Liga Día Femenina y de la Liga LEB. A Nacho Coque dar una clase magistral de preparación física y a Jaume Ponsarnau de dirección de equipo. A Miguel Ángel Pérez Niz ponerte al día de las nuevas Reglas FIBA y explicarte el “paso cero”. A Jenaro Díaz transmitir lo que es el spacing y el scouting. “Veteranos” como Joaquín Brizuela o Evaristo Pérez derrochan pasión en sus charlas de defensa zonal o “ejercicios estrella”. Y “noveles” como Manu Peña o David Ortega te hacen reflexionar sobre la toma de decisiones y la inteligencia táctica. Además, profesionales de la talla de Patricia Ramírez y Pilar Doñoro aplican la psicología y el entrenamiento biológico al baloncesto. Y, por último, Jaume Comas te acerca a la modalidad del 3c3.



Todo el método de enseñanza está dirigido a que aprendas “haciendo”, llevándote al límite con el planteamiento de situaciones problemáticas lo más reales posibles que tienes que resolver en un tiempo muy limitado dentro del llamado “ejercicio profesional”. Y, por supuesto, no faltan las clases en cancha donde preparas entrenamientos y los pones en práctica.

Mucho trabajo, muchas horas de estudio, muchos exámenes, pero sin duda el esfuerzo ha merecido la pena. He disfrutado al máximo. He aprendido muchísimo. He compartido muchos minutos de charlas de baloncesto, de intercambio de opiniones e ideas tanto con compañeros deseosos de aprender como con profesionales contrastados encantados de enseñar.

Este curso ha servido para reafirmar mi ya asentada idea de que este deporte es especial, de que la gente que formamos parte de él lo somos. Ilusión a raudales, ganas de aprender, compañerismo, entusiasmo, trabajo en equipo, profesionalidad, horas y horas de trabajo, trabajo y más trabajo. El baloncesto es esto y por eso me apasiona tanto.

¡Ah! y esto que quede entre nosotros, me he dado cuenta que aún me queda muchísimo por aprender, por mejorar. Así que esto no para aquí. Esto solo es un pasito más en la formación continua que te hace progresar, que te hace ser más grande. ¡A por ello!