El verdadero quebradero de Laso en Euroliga: El juego interior

Anda el conjunto blanco sufriendo en Euroliga, actualmente en la séptima posición con 5-5 y con toda una visita al Pireo este viernes ante Olympiacos que anda como líder de la competición mientras que en ACB manda destacado en la primera posición con solo una derrota ¿Cuál es la diferencia?

No se hagan muchos líos, el verdadero problema del Real Madrid no está en los bases, donde Facundo Campazzo y Luka Doncic están desdoblándose para lograr que la baja de Llull sea ínfima, tampoco podemos mirar a los puestos de escolta-alero, por un lado Rudy Fernández está volviendo, por fin, a ser el jugador referencia y está volviendo a sentir esa confianza perdida en el tiro, a su lado Causeur, Carroll, incluso Taylor, están aportando en ambos lados de la cancha, ofensiva y defensivamente con alguna aparición esporádica de Santiago Yusta que cumple como el que más, así que la falla del conjunto blanco está clara, el juego interior.

Si tienes tres “cincos” en el equipo y dos de ellos caen irremediablemente (Kuzmic y Ayón) dejándote un solo jugador cuyo compromiso con la causa es indiscutible pero que, lógicamente, Felipe Reyes con sus 37 años no está para jugar 30 minutos cada 48-72 horas obliga a algo que Laso usa mucho, “reinventarse”, pero eso, exactamente ¿Qué es?

Reinventarse es saber en primer lugar donde tienes el origen de todos tus males para afrontar una competición como Euroliga y Laso lo tiene claro, el juego interior es su mayor preocupación y, aunque la llegada de Tavares ha paliado algo el déficit, éste todavía es grande por múltiples razones, no solo el acoplamiento del caboverdiano que, para el tiempo que lleva y casi con más partidos que entrenos, está cumpliendo a altísimo nivel, sino porque el técnico madridista no tiene tiempo de experimentar salvo en los propios partidos, así vemos como Maciulis se ve obligado a jugar al puesto de “cuatro” muchas más veces de lo que desearía Laso, que Thompkins, un ala-pívot que le gusta más jugar por fuera que los propios aleros, ha tenido que desempeñar el puesto de “cinco” o que, por poner un ejemplo significativo, ha obligado a Radoncic a un curso acelerado de baloncesto de élite en el puesto de cuatro.

Esas reinvenciones le han llevado a Laso a dejar de jugar con dos jugadores altos como a él le gusta y usar la fórmula de 4 bajitos más uno alto, a desgastar enormemente a Tavares y Reyes a la espera de que llegue Randolph con dos lesiones atípicas en dos momentos diferentes del año (dislocación del hombro y fractura de stress en el pie) y, en resumidas cuentas, a algo tan complejo como es mantener una identidad y un estilo que sufra los mínimos retoques hasta que pueda recuperar todos los efectivos.

Pero ¿Qué supone para Pablo Laso no tener disponibilidad de hombres altos? Él mismo nos los responde y ahonda en el problema:

“Los grandes en baloncesto son muy importantes porque te dan solidez en el juego, eso no quiere decir que tengan que meter 50 puntos debajo del aro pero hay muchas acciones en cuanto defensa, presencia, rebote que nos permiten ese ritmo general de juego del equipo. Ahora estamos dentro más justos aunque los jugadores hacen lo posible por sacar el trabajo como Maciulis en una posición que no es fácil, si en un partido como ante Estrella Roja, a Felipe Reyes le tienes con cuatro faltas y tres son de ataque, sabemos que podemos sufrir ahí y  el trabajo del resto debe intentar paliarlas, es algo que aceptamos y sabemos que hay que dar un paso adelante en ese aspecto.”

El problema tiene un trasfondo, todos los rivales van a hacer sus scoutings en cargar el juego ahí, como el propio entrenador del Estrella Roja reconoció en el partido que venció en el Palacio “cuando cambiaron a la fórmula de cuatro pequeños y un grande, sufrimos mucho más”, algo que tampoco se le escapa a Laso:

“Es normal que los equipos ven donde tienes más debilidad, porque nosotros hacemos lo mismo, hay que adaptarse y eso es lo bonito del baloncesto, buscar esas soluciones que unas veces salen bien y otras no tanto, pero es parte de nuestro trabajo, lo importante es que el equipo ni baje los brazos ni deje de luchar y en eso estoy muy orgulloso”.