El Real Madrid ha cambiado para siempre la forma de ver el baloncesto

Puede pecar este titular de exagerado (o tal vez no) pero, personalmente hablando, lo mostrado por el Real Madrid para acabar llevándose esta liga puede suponer un cambio en la forma de ver el baloncesto, aquí lo explicamos en varias razones.

Se puede jugar sin bases. El Real Madrid fichó a dos bases de altísimo nivel como son Williams-Goss y Heurtel, tenía a Llull desplazado al puesto de escolta y Carlos Alocén, un fichaje de futuro empezaba su segundo año de experiencia en el Real Madrid, algo que podía prever que el puesto estaba más que asegurado, pues al final, por lo que todos sabemos, Laso tuvo que “inventar” que el puesto más decisivo en un equipo fuera desempeñado por Hanga, un alero, que un junior como Juan Núñez tuviera minutos más que importantes y que Gabriel Deck, que no jugaba ahí “desde que era chiquito” también desarrollara ese papel, eh, y ganaron una liga y casi una Euroliga. Realmente era difícil prever eso hasta para hacer una apuesta ni que aunque tuviéramos un código promocional betano.

Hay que esperar hasta el final. A la gente hay que dejarle trabajar y dar confianza, estamos hartos de ver entrenadores cesados en cuanto las cosas van mal y el Madrid de Laso tuvo, a mitad de temporada, la peor campaña vivida en la época de Laso, con un equipo que, según se comentaba, tenían jugadores que hacían la cama al entrenador, que no había un sistema de juego, que todos iban a su bola y, al final, cuando los errores se corrigen y todos ponen de su parte, los resultados y el buen juego, triunfan.

El entrenador no está solo. Nuestro recordado Javier Imbroda hablaba muchas veces de la soledad del entrenador, el que siempre se lleva los palos y las alabanzas, sin embargo, con la desgraciada enfermedad de Laso, ha quedado mostrado al mundo entero que esto no es éxito ni demérito de solo una persona, no es un triunfo de Pablo Laso, ni de Chus Mateo, ni de Paco Redondo, ni de Lolo Calín, ni de Juan Trapero, ni de Pepe Blanco, es de TODOS, porque todos curran, cada uno en lo suyo y por fin, la gente ha podido apreciarlo viendo las enormes lecciones de baloncesto que ha dado Chus Mateo desde la dirección.

La disciplina bien realizada siempre debe existir. En los diez años de Laso como entrenador nunca habíamos vivido una situación como la de Heurtel y Thompkins, dos jugadores apartados por causas desconocidas a la opinión pública y que, lejos de crear un cisma dentro del conjunto, pareció una de las claves para que el equipo se uniera más que nunca para conseguir los objetivos.

¿Hace falta un alero tirador? Esa fue la gran pregunta desde que Carroll desapareció y ya no volvió a jugar con el Real Madrid, aparte de toda la historia de si iba a volver o no, es cierto que le hemos echado de menos en algunos momentos, sobre todo sabiendo que el juego del Real Madrid versa mucho sobre el apartado de los tres puntos, sin embargo, ya fuera Llull, Rudy, Causeur, Abalde, Deck, Hanga o Yabusele, todos han puesto su parte para que el daño fuera mínimo y parece que lo han conseguido.

El entrenador puede levantar el título. No podemos acabar este artículo sin ver algo que, personalmente, no me suena de haber vivido nunca y es el coach levantando el título de campeón, un detalle de Sergio Llull que da muestras de lo que este equipo sin fisuras.

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